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Desparasitación
La desparasitación como medida preventiva se realiza idealmente dos veces al año, una en primavera (al inicio del buen tiempo) y otra al final del verano-principio del otoño; es decir, en las transiciones climáticas, que es cuando se producen los picos de transmisión.

 

 


La desparasitación en los caballos tiene fundamentalmente tres objetivos:

Disminuir el riesgo de enfermedad parasitaria.

Reducir la eliminación de huevos.

Evitar la resistencia a los antiparasitarios.

La desparasitación como medida preventiva se realiza idealmente dos veces al año, una en primavera (al inicio del buen tiempo) y otra al final del verano-principio del otoño; es decir, en las transiciones climáticas, que es cuando se producen los picos de transmisión. 

En caso de sospecha de enfermedad parasitaria (incluso si es en tiempo en el que no se recomienda el tratamiento: frío o calor excesivos), se puede realizar un tercer o, incluso, un cuarto tratamiento antiparasitario con un fármaco adecuado al parásito del que se sospeche o que sea diagnosticado mediante análisis coprológico.

Estas parasitosis pueden darse en caso de que los caballos pasten en prados con excesiva carga parasitaria, caballos que habiten en cuadras contaminadas o en caso de resistencia, que ocurre si se realizan desparasitaciones indiscriminadas o por no hacer rotaciones de antiparasitarios.

El plan de desparasitación debería adaptarse al modo de vida de cada caballo (con acceso a pasto o paddock, solitario o en manada) y a su edad.

Por supuesto, todas estas pautas son aplicables también a ponis, burros y cruces.

La sobrecarga parasitaria puede cursar con síntomas como:

Adelgazamiento
Cólico
Diarrea crónica
Anemia
Disminución del rendimiento
Prurito
Tos
Descarga nasal
Conjuntivitis
Mal pelaje